October 16, 2021

‘El viaje de sus vidas’: Kelly Preston se despide de la pantalla grande con una tragicomedia blanda de empowerment Light

Para la gran mayoría de los pobres mortales, Kelly Preston, murió el 12 de julio del año pasado a la edad de 57 añosElla no era más que la esposa de John Travolta (ambos se conocieron en el set de la curiosa comedia ‘The Experts’) y una gran dama de lo que ellos llaman Cienciología. Más aún, el gran actriz que, con su talento y muchas mesas, intentó levantar artefactos bastante anodinos como ‘Entre el amor y el juego’, ‘Dos canguros muy maduros’ o El gurú: una tentación incontrolable ‘.

También brilló en el elenco de obras más peculiares, algunas de ellas de merecido culto, como ‘El gato’, ‘Jack Frost’, ‘Ciudadana Ruth’ o ‘Adictos al amor’, aunque en general nunca tuve demasiada suerte con sus elecciones dentro del rígido andamio del séptimo arte.

La inolvidable Kelly Preston

Personalmente recuerdo a Kelly Preston, al menos a mi Kelly Preston particular, única e intransferible, por sus papeles deslumbrantes en las películas de entretenimiento de principios de los ochenta, como parte afortunada de la Algunos felices, proto-hombres y mujercitas, que pasan de la infancia a la pubertad con el empuje sensual de sus apariciones en pantalla, o alquilando sus títulos *ligeramente picante en las tiendas de videos tristemente desaparecidas.

Kelly solía encarnar un arquetipo tan negativo como irresistible: la rubia descaradamente sexual, buscadora y superficial que tentó a la protagonista con un anzuelo de sexo ameno y adolescente, sin coartadas ni condiciones. Así la vimos en el pasable ‘Only you’, debut de Betty Thomas, en la subestimada ‘Christine’ de Carpenter / King (frase para recordar: “No tienes nada que perder con esa chica excepto la virginidad“), En la entretenida ‘Un tigre en la almohada’, en la redimible ‘Run: perseguido por todos’ para mayor gloria de un todavía friki Patrick Dempsey, en el inmaculado y aventurero ‘SOS blue team’, y sobre todo, en la valiosa ‘Secret Admirer’ (David Greenwalt, 1985) y la nostálgica ‘Travesuras, travesuras juveniles’ (también 1985) del olvidado Mel Damski, posiblemente sus títulos más merecedores de este período.

Luego vinieron ‘Los expertos’ y un nuevo ímpetu para su carrera con títulos tan comerciales como ‘Twins golpea dos veces’ o ‘Jerry Maguire’, pero no puedo resistirme a mencionar otras películas, por particular fetichismo, como la brutal ’52: vive o muere ‘de John Frankenheimer o su papel de reportera Kelly Hougue en’ Open hasta el amanecer ‘y’ Tú asesino que limpia la sangre ‘. Obras que, a pesar de todo, no consiguieron borrar la imagen de la joven Kelly Preston, el prototipo de animadora norteamericana que las rodó bien pero nunca se quedó con el chico que, idiota de él, siempre finalmente prefirió a la novia aburrida, tranquila y modesta.

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Una actriz de magnetismo único que incluso se atrevería a aparecer en las portadas de las estanterías (concretamente la de ‘Travesura’, también conocida, muy apropiadamente, como ‘Shameless’) saliendo de un coche sin bragas y loca, descubierta en pleno apogeo… oh, esas cubiertas incrustadas como estrellas ninja en la memoria del eterno adolescente. Para entendernos, Preston fue el equivalente ochenta y yanqui de Ester Exposito de ‘Elite’.

‘El viaje de sus vidas’, una historia intrascendente al ritmo de Blondie

Los años han pasado demasiado rápido, ya no somos adolescentes cachondos o chicas curiosas en edad de experimentar y Kelly Preston estrenó su última aparición cinematográfica hace un momento. ‘El viaje de sus vidas‘. No es una película buena ni mala ni todo lo contrario, ya que supone, dentro de su condición coral, un vehículo para lucirse y un regalo agridulce para los fanáticos acérrimos. En un tono de dramatismo inconsecuente, Jules Williamson cuenta la historia de tres mujeres maduras que organizan un interrail en honor a su amiga recientemente fallecida, acompañadas de su hija adolescente.

Nada como una película que habla de superar la pérdida para elevar a Preston a los cielos con sus correspondientes altares relucientes. El tono es tan plácido como suave: retoma las notas de hermandad femenina entre varios personajes., casi contradictorio, ya tratado en las películas mismas bastante pobremente como ‘Clan Ya-Ya’ o ‘Solo ellos: los chicos aparte’, además de la difícil pero finalmente posible y deseable comprensión intergeneracional de ‘Freda y Camilla’ o ‘Tomates fritos verduras. ‘

El humor es decididamente luz y específicamente dirigido a un objetivo que comparten la edad de sus protagonistas: Si eres de las personas que se ríen de cosas como amigos que le dibujan un bigote nazi a una dependienta desagradable, o cómo se vuelven locos quedándose ciegos por cócteles burbujeantes sin perder el maquillaje o (por completo) la compostura, seguro que la pasarás bien. pasar el rato con ‘El viaje de sus vidas’.

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Por su parte, el lado dramático es superficial y su trasfondo insignificante. Preston logra destacarse por encima de sus otros tres protagonistas, que nunca dejan de hacer un trabajo adecuado, incluso entregado, y la historia se abre con una aparición estrella de Judi Dench y sorpresas en su recorrido con la intervención anecdótica de un Franco Nero algo distraído.

De la misma forma que la francesa y mucho más pocha ‘I will go where you go’ (2019) acompañó el viaje de sus protagonistas, esta vez hermanas, con canciones de Céline Dion, ‘El viaje de sus vidas’ adorna conmovedoramente las aventuras. de sus antiheroínas con una parte sustancial del repertorio de Rubio. Incluso si no eres especialmente fanático del grupo de Debbie Harry (quien escribe esto, sí lo es y está muy orgulloso), no hay color, y es imposible no estar infectado por ciertos Buen sentimiento escuchando entre escenas, como pegamento narrativo, canciones como ‘Hear of glass’ o ‘Call me’.

En resumen, la película de Williamson supone un bonito broche para la carrera de una actriz tan icónica como desperdiciada, pero como experiencia cinematográfica es tan placentera como insatisfactoria, tan sosa y algo cobarde.

El viaje de sus vidas